Nicolás Maduro es un robusto
grandulón de 1.90 metros de alto, y negro y tupido bigote, que condujo en
Caracas un metrobús durante más de siete años, fue canciller otros seis y ahora
es candidato a la primera magistratura y presidente encargado de Venezuela.
Forma parte de la nueva generación de mandatarios latinoamericanos que, como el
obrero metalúrgico Luiz Inácio Lula da Silva o el sindicalista cocalero Evo
Morales, incursionaron en la política desde las trincheras de las luchas
sociales de oposición.
Maduro es un revolucionario
socialista que modificó su formación ortodoxa original para sumarse al
heterodoxo huracán de la revolución bolivariana. Es un hombre de izquierda que
llegó al poder sin abandonar sus principios. Un colaborador fiel de Hugo Chávez
que se ha hecho a sí mismo, y que hoy está al volante de uno de los procesos de
transformación más profundos de Latinoamérica.




