Por Yori Pña-yvke
Escribir para elevar a la sociedad, para entendernos, para vivirla. Gabriel García Márquez contribuyó con su acuciosa pluma y su mordaz locuacidad a desmitificar el periodismo y sus vicios. Él entendía que la vocación por la investigación, junto a la ética como un atributo intrínseco del quehacer informativo, definían de por sí al periodista.
Sin embargo, en sus inicios no se definía a sí mismo como periodista, consideraba que esta denominación estaba anclada a los obreros que llenan páginas de datos insertos en una mera técnica. Se hacía conocer entonces como “reportero”, condición bajo la que podía explicar fenómenos de manera amplia en un intento por exponer las verdades de cada actor y proceso sobre los que se generan los hechos noticiosos.





